Como espectadores en múltiples ocasiones tememos el momento en que alguien toma la escena, doce folios en la mano, con el claro objeto de leer.

Cuando la persona que expone no utiliza adecuadamente los recursos vocales, gestuales o corporales, y carece además de la debida proyección energética, el auditorio pierde su nivel de atención hasta llegar a la total desconexión.

Por fortuna podemos rescatar de la memoria lejana determinada voz que en la infancia nos sedujo con alguna dramatización o cuento para dormir y comprender la fascinación que puede producir un texto leído.

Además, en cada lectura, como en cada acto de comunicación, se manifiesta nuestra proyección energética que incluye el nivel e intensidad de nuestra mirada, el tipo de movimientos (rígidos o flexibles), postura corporal (escorada, tensa, relajada...), movimiento espacial, grado de entusiasmo, emoción e incluso la intención (honestidad, dirigismo, manipulación, participación, cooperación...).

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Esta tabla de elementos tiene gran incidencia en el resultado de nuestro acto comunicativo. Si conocemos los instrumentos y realizamos un uso consciente incrementaremos el nivel de atención y disfrute.

Cuando aplicamos en nuestra voz un registro de locución (narración) con las debidas inflexiones, ritmo, pausas, entonaciones... nos adentramos en el texto con un alto nivel de concentración que contrarresta nervios y miedos.

Es imprescindible practicar la lectura previa (conocer el contenido que vamos a leer) para evitar disidencias que, por sorpresa, revelan nuestra contradicción entre lo que pensamos y lo que decimos o lo que es igual, entre el tono de voz, los gestos y movimientos.

Si realizamos una lectura previa con atención, en el momento de leer la memoria nos proporciona mayor autonomía respecto al texto y por ello mayor contacto con la sala. Conviene dirigir el eje de la cabeza a los espectadores y la mirada proyectada al papel o dispositivo.

También es importante la lectura anticipada, esto es, recorrer con rapidez visual una frase para luego emitirla debidamente pausada y entonada. Este sistema nos permite mantener mayor contacto visual con el auditorio.

Para muchos leer en una reunión, en el aula, ante un auditorio... representa un reto incluso mayor que hablar en público. Con técnica es posible convertir una tediosa lectura en auténtico disfrute.

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© Coral Pastor 2015

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